EL ARTE DE LAS FINANZAS EN PAREJA
Casi siempre es uno de los dos el que se anima a pedir ayuda para que el manejo de la plata sea mejor. En esta historia fue J el que me contactó y de una vez me dijo que quería que la sesión fuera con su pareja. Recuerdo que cuando les pregunté por qué buscaban ayuda en este tema, J fue muy directo y me dijo: “nos alcanza casi para todo, pero la verdad es que somos un desorden.”
Conforme la reunión avanzaba, me contaron que eran conscientes de que estaban en posición de ahorrar más y definitivamente la oportunidad estaba en el control del gasto, el punto era que no sabían cómo hacerlo de forma que fuera constante en el tiempo. Con frecuencia, se quedaban sin efectivo, el ahorro era bajo y su nivel de endeudamiento estaba justo en el límite de lo "saludable”.
Llegó el día de tener nuestra sesión de trabajo principal y llegaron un poco "afectados" debido al pretrabajo que hicieron, el cual resultó en algunas sorpresas no muy agradables. El gasto en alimentación, tanto del súper como de la comida express, era el rubro a controlar principalmente. Antes de empezar a hacer el ejercicio del presupuesto había una cuestión que definir: tener o no tener un bote común, es decir, compartir las finanzas al 100% o sólo compartir las que tenían que ver con los gastos como familia. Decidieron ir por el bote común: tanto los gastos, como los ahorros y el pago de deudas se iban a hacer en conjunto, la plata ya no era de uno o del otro, sino de los dos.
Cuando terminamos de hacer el presupuesto, el balance daba negativo. Eso hizo que tuvieran que devolverse a reducir y eliminar algunos gastos. Este paso en especial los llevó a ponerse de acuerdo en qué era prioridad y qué tenía que pasar para que cumplieran los límites que se estaban poniendo. Ponerse de acuerdo era asumir un compromiso con las metas que también se plantearon. Le dimos estructura a la forma en que administraban el dinero, le pusieron nombre a los ahorros e hicieron un plan para reducir las deudas.
P estaba un poco escéptico, no de compartir el dinero o del ejercicio como tal, sino de si lo iban a lograr. Algunas veces incurrían en gastos por impulso y esta nueva estructura implicaba también modificar y adquirir hábitos. Durante un mes lo intentaron y los resultados fueron buenísimos.
El mejor resultado: lograron controlar el gasto, y como era de esperarse, sobró plata y, no sobró nada más, le asignaron un propósito. La ida al súper fue toda una nueva experiencia, iban enfocados y con un presupuesto que había que cumplir, el resultado: alcanzó para todo que tenían planeado. El asunto de la comida express, con muchísimo esfuerzo, como dijo J, lo controlaron. En la sesión de seguimiento hicieron algunas modificaciones para facilitar las cosas y también muchas preguntas. Cuando el asunto de controlar nuestras finanzas se vuelve un hábito, la mente "se nos abre” y de repente hay un mundo de posibilidades porque aprendemos a que el dinero sirve para más, no sólo para gastar. Estaban felices y motivados. Y antes de que termináramos me dijeron que iba a ser el primer diciembre en el que iban a tener su aguinaldo libre para ellos, para disfrutarlo, como siempre ha debido de ser.
¿Por qué les fue tan bien? Porque hicieron acuerdos, los cumplieron, se apoyaron cuando daban ganas de no cumplir los límites, pero sobretodo, porque decidieron compartir. El dinero no se esconde, ni se aparta, ni se niega al otro…al contrario, se comparte. Una vida en pareja difícilmente va a sobrevivir al manejo desordenado o aislado de las finanzas, ¿cómo lograrlo? Aquí le dejo algunos consejos https://www.finanzasdetuatu.com/consejos-financieros/2018/8/30/cmo-manejar-el-dinero-en-pareja