"TUS DEUDAS NO SON MIS DEUDAS"

“Eso le decía yo todo el tiempo. Era una forma de recordarle que necesitaba arreglar sus asuntos lo antes posible. Y con el tiempo vi cómo sus problemas financieros se volvieron también mis problemas.” 

Fernanda experimentó los desafíos con los que muchos se han topado, cuando los asuntos de finanzas no se ponen sobre la mesa al momento de decidir compartir la vida con alguien. Hay que admitirlo: las decisiones alrededor del dinero o nos causan felicidad o nos hunden en problemas emocionales y afectivos. 

.Al poco tiempo de estar casada con Gustavo, él decidió renunciar a su trabajo para emprender, así que durante el primer año ella estuvo de acuerdo en asumir una carga importante de los gastos de la casa. Decidieron también compartir una tarjeta de crédito para poder financiar algunos gastos del negocio, con la condición que cada uno pagaba sus gastos personales. En ese momento, Fernanda no sabía que su esposo tenía una tarjeta de crédito hasta el tope, que tenía ya varios meses sin pagar. A eso le tuvo que sumar, que después de un tiempo, el negocio daba para pagar sólo algunos meses, y cuando sobraba Gustavo “hacía loco” con la plata. 

Así pasó un año hasta que Gustavo se sinceró y fue necesario solicitar un préstamo personal, a nombre de Fernanda, que fue por un poquito más de lo que necesitan pagar para tener un fondo “por si acaso”, que no sabe cómo, pero su esposo lo gastó en seis meses. 

Y Fernanda termina diciendo: “se volvieron mis deudas”. Después de tres años de casados, deben 28 millones de colones, entre tarjetas de crédito y préstamos personales, más 80 mil dólares que deben de la casa. El negocio no es estable, su esposo no encuentra trabajo y cada vez alcanza menos para la comida y el transporte... y acaban de quedar embarazados. 

¿Suena a mentira? Es la historia real de dos personas que hoy no viven felices. El dinero es un tema sensible, pero hay que conversarlo. No se trata de pensar igual, se trata de pensar juntos. El dinero no se esconde, se comparte, y eso no significa perder autonomía; al contrario, cuando como pareja nos ponemos de acuerdo, gastamos sin remordimiento y juntos cumplimos con los compromisos, disfrutamos juntos de las vacas gordas y juntos le hacemos frente a las vacas flacas.

Tal vez, hoy, su situación y la de su pareja es muy diferente a esta, pero ¿será que realmente están administrando el dinero bien? ¿están preparados para las vacas flacas? ¿cómo les va conteniendo el gasto y ahorrando? Son preguntan válidas que vale la pena hacerse y educarse antes de que sea tarde.

Rosa Gomez