El día que Fernando enfrentó a su estado de cuenta

Fernando* necesitaba entender cuál era su situación en ese momento, y bueno eso implicaba “enfrentar” su estado de cuenta, así que se animó, y casi le da un patatús. Y no necesariamente por el saldo que debía, sino porque fue la primera vez que se preocupó por entenderlo y se llevó tremenda sorpresa.

1.     Tenía los conceptos de pago mínimo y pago de contado invertidos.

2.     No podía creer lo que “significaba” en términos de plata una tasa anual del 49%.

3.     El 70% de los gastos en su estado de cuenta estaban relacionados a entretenimiento.

4.     Pagaba $20 en seguros cada mes, y ni se acordaba que los había adquirido, y menos aún de qué se trataba la cobertura.

5.     Las compras hechas a plazo con cero interés sumaban más de lo que pensaba, mucho, mucho más.

6.     No tenía idea de que el límite de su tarjeta de crédito había aumentado un 30% sin siquiera haberlo solicitado.

Estaba bastante preocupado, pero fue ese “toque de realidad” que lo llevó a tomar la decisión de usar una tercera parte de su liquidación (Fernando estaba a punto de cambiar de trabajo) para pagar la tarjeta completamente (el plan anterior era adquirir muebles nuevos). También se dio cuenta que no necesitaba tanto crédito y llamó a rebajar el límite, y lo redujo en un 60%. Tuvimos un par de sesiones de trabajo donde diseñó por primera vez un presupuesto que le permitió mover ciertos gastos a “efectivo”, así como ajustar, entre otros rubros, sus gastos en entretenimiento. Adquirió credenciales para accesar su cuenta por internet y empezar a controlar mejor el gasto.

Fácil? La verdad no. Fernando tuvo que “sacrificar” algunos rubros en su presupuesto, y sumado a eso, durante un tiempo se reprochó el hecho de haber “regalado”su liquidación. Pero fueron cambios necesarios y eso le permitió en 8 meses volver estar en pie. Y la última vez que nos vimos me dijo: “La verdad es que ahora no me da miedo gastar porque sé exactamente cuánto necesito para vivir tranquilo”.

 

* nombre ficticio por razones de confidencialidad.

Rosa Gomez1 Comment