¿Cómo manejar el dinero en pareja?
¡Qué tema más complicado! Hay un proverbio cristiano que dice que el dinero es la raíz de todos los problemas, y creo que hay mucha sabiduría en él. Decidir compartir la vida con alguien, implica también compartir las finanzas. Es algo así como que te unís a tu pareja, a su familia, a sus ahorros… y a sus deudas. Recién empiezan una vida juntos y hay que pensar en: la lista del súper, pagar los recibos, pagar las tarjetas de crédito, comprar regalos para la familia, el pago del préstamo o el alquiler, etc. No es fácil la verdad, así que antes de que pensés que es imposible ponerse de acuerdo, te comparto algunos consejos:
1. Hablen de finanzas antes de hablar de dónde vivir, y sean honestos con la otra persona. Es una realidad: las parejas pelean por dinero, y si hay secretos o sorpresas, esas peleas pueden terminar en algo muy serio. Si se decide vivir con alguien es porque hay compromiso y confianza de por medio, así que hablen abiertamente sobre la situación financiera de cada uno: cuáles son los gastos, si tienen deudas y el estado de ellas, si tienen ahorros y para qué ahorran, etc. Si ya viven juntos, con mucha más razón necesitan tener esta conversación.
2. Pónganle un costo a su vida en pareja y acuerden cómo costearla. Es decir, necesitan saber cuánto “gastan juntos” y de dónde (quién) va a salir el dinero. Esto suena un poco obvio, pero no es “normal” que las parejas hagan un presupuesto familiar. El hacerlo antes de vivir juntos puede ahorrarles varios dolores de cabeza al proveerlos de un vistazo previo del nivel de vida que están planeando juntos.
3. Respeten la autonomía de cada uno. El presupuesto conjunto debe considerar un monto de dinero que cada uno puede gastar cómo quiera. Hay tacaños, compradores compulsivos, ahorradores, inversionistas, fachentos y fashionistas. Cómo diría mi mamá: “hay de todo en la viña del Señor”, y tener la libertad de satisfacer las propias necesidades, gustos y sueños es importantísimo para mantener la armonía en pareja.
4. No deleguen el manejo del presupuesto. Vivir juntos es dormir juntos, comer juntos, soñar juntos… y gastar juntos. Las finanzas deben manejarse entre los dos: los dos saben si sobra o si no sobra, si se pagaron los recibos o no, si se está al día con las deudas o no, si les está alcanzando o no. Si uno es más ordenado, que le enseñe al otro a ser ordenado. Si uno es más ahorrativo y otro más gastón, que se apoyen y se equilibren. No le “tiren el churuco” al otro.
5. Acuerden en tener un bote común. Como no es un asunto fácil, podrían comenzar cada uno aportando por separado a la economía familiar, pero planeen en un futuro cercano unir sus finanzas. El vivir juntos no es nada más una cuestión física, hay un nivel importante de compromiso: el dinero no es “mío” o “tuyo”, se vuelve “nuestro” dinero. Y aunque no nos guste: tus gastos, tus ahorros y tus deudas se vuelven las mías. ¿Por qué? Porque todos esos factores tienen un efecto directo en lo que cada uno aporta a la vida juntos. Así que no importa cuánto aporta cada uno, lo importante es que, si se unen los ingresos, es más fácil hacerle frente al pago de préstamos y otras responsabilidades, se disfrutan los gastos, y hasta se vuelve más fácil ahorrar porque se ahorra más y con un propósito común.
Una vida en pareja difícilmente va a sobrevivir al manejo desordenado o aislado de las finanzas. El dinero no se esconde, ni se aparta, ni se niega al otro…al contrario, se comparte. ¿Está dispuesto a hacer eso?