LO MÍO NO ES SUERTE
Ayer, una persona a la que tuve el gusto de acompañar este año en el manejo de sus finanzas, me compartió varias buenas noticias: logró poner sus tarjetas en 0, empezó a crear un fondo de emergencia; y tenía vacaciones planeadas y el dinero para hacerlo. Estaba feliz... y yo más!
Me dio las gracias por haberle ayudado, y yo con todo el gusto acepté ese agradecimiento pero he de aceptar que mi trabajo fue una parte muy muy pequeña de sus logros.
Ella fue la que se esforzó, la que cambió hábitos, la que decidió controlar el gasto y la que empezó a decir que no por todas las veces que había dicho que sí.
El mérito no es del que enseña sino del que decide actuar con lo que aprendió. Ese es el secreto.